4 de abril de 2017

Comentarios online: Nuestros Dr. Jekyll y Mr. Hyde


Publicado en El Desconcierto
7 de abril de 2017

por Eduardo Labarca


            Los chilenos siniestros, esos que dan miedo, han vuelto a mostrar los colmillos. La jauría se ha lanzado contra la ratificación por la Corte Suprema de las condenas impuestas por el juez Mario Carroza a 32 agentes de la CNI, incluida una mujer, por el secuestro calificado, vale decir asesinato premeditado y alevoso, de cinco presuntos frentistas, delito de lesa humanidad cometido en 1987.

Numerosos chilenos y algunas chilenas emergen cada día de las sombras como Míster Hyde, el otro yo del bondadoso doctor Jekyll de la novela de Robert Louis Stevenson, aunque en vez de la capa con que el londinense se disimulaba, los nuestros se ocultan bajo nombres ficticios.

               En sus ediciones impresas, las cadenas Copesa y El Mercurio practican el tono comedido de Jekyll, pero sueltan al monstruoso Hyde en las opiniones de los lectores de sus versiones de internet. Para comprobarlo, basta leer los comentarios publicados por la Tercera Online sobre la sentencia de la Corte Suprema que a título ilustrativo se reproducen a continuación sin corregir la ortografía ni modificar su lenguaje desquiciado:
 
–German Palacios: La culpa la tiene el MARIKON OVIEDO,  una buena parada de carro y se cagan enteros los zurditos, en Brasil ningún militar fue procesado despues de hacer desaparecer a 60 mil hdp marxistas y terroristas, lo que pasa en Chile es por los traidores que hay dentro del ejercito, y que hay que liquidar igual que el marikón Shneider , Prats, Bachelet y otras ratas.

–Eduardo Villegas: 5 personas indefensas ??? desgraciados ...no era su lema morir  o matar ??... toda esta venganza de la izquierda se pagara y Carroza va a tener que hacerse una cirugía... de lo contrario correrá peligro ese desgraciado ...ya lo verá ...los presos politicos  no estan solos y mas temprano que tarde sus familiares les pasaran la cuenta.... ya veran !!!

–German Palacios: Chile necesita un baño de sangre para establecer la verdad, la izquierda no tienen ningún derecho y debe desaparecer, lanzarlos al mar es lo adecuado, ellos engañan a los chilenos, les roban, atrasan y dividen al país. Pinochet cometió una barbaridad : Por ningún motivo debió haber entregado el poder a quienes derrocó, aunque se venga el mundo abajo, la izquierda en Chile debe desaparecer para siempre, el 80 % de jueces y fiscales al mar, esperamos no intoxicar las especies marinas.

–El Justiciero: Una verguenza judicial mas, militares que salvaron a Chile del comunismo hoy después de mas de 40 años son enviados a prisión y los terroristas ninguno preso, todos con pensiones de gracia, en buenos puestos de gobierno (tellier y otros), realmente una aberración y abuso de estos gobiernos de izquierda y el ejército en un vergonzoso y cobarde silencio, esto no puede ser, el descalabro en Chile es total...

–German Palacios: Deben ser exterminados el 80 % del Poder Judicial en Chile, igual % de Fiscales, y limpiar las instituciones, la izquierda no se atrevió a destruir antes a Chile por temor a los militares, hoy comprobaron que son medio g ay y no hacen nada, Chile debe renacer desde las cenizas, la izquierda sólo hizo barbaridades en Chile, debemos linchar a lo menos 20 mil ratas, que no pueden convivir con la decencia, Yakarta es un buen ejemplo a seguir.

–Francisco Arancibia: Nunca he podido entender como un juez, que supuestamente evalúa con ecuanimidad la situación, puede llegar a la conclusión que un frentista armado es una victima y un agente del estado o un soldado un criminal.

–German Palacios: La Corte Suprema Zurda debe ser LINCHADA en Pleno, el Gobierno Militar limpió en país de ratas inmundas, y los condenados injustamente son héroes. En Brasil, dónde ningún militar fué preso a pesar que hubo 60 mil terroristas e hdp desaparecidos, se aplicó la receta de liquidar a cada hdp zurdo que se ponga a huevear, sin importar rango, ligerito se les quitó las ganas de buscar huesitos. La situación de Chile es por presumir que podemos tener una Democracia plena, es una barbaridad.

–Francisco Correa: Ir presos por matar “frentistas” en otras palabras matar TERRORISTAS… cuanta hipocresía, cobardía e ignorancia en el Chile actual. Todos estos enajenados de izquierda desde Allende buscaban imponer su ideología por la fuerza inclusive mataron y decían que matarían a miles en los 60s y 70s… pero de eso está prohibido hablar. Todavía Chile vive en la mentira de la miserable izquierda.

–OVIEDO EL MANSITO: Indio cobarde Oviedo ponte los pantalones o RENUNCIA!!! Deja de bailarle los peos a la lesbiana degenerada que te regaló ese puesto. Nos robas $5 MILLONES AL MES junto a los 42 ladrones del ALTO MANDO por hacer NADA. ¿Estás esperando que EEUU ponga orden como lo están haciendo en el resto de Latino América? INDIO COBARDE!!!

–German Palacios: El error del chileno es su falta de carácter, no les gusta nombrar las cosas por su nombre, le gusta maquillar los propósitos, Chile necesita un gran baño de sangre, lamentablemente, mientras mas demoremos, va a ser peor, hay odios que se multiplican cada día, debemos confiscar al zurdaje lo que robaron a Chile y luego ejecutarlos, no pueden dejar descendiéntes, ya vimos por haber dejado a MB, esta rata tiene 3 hijos, degenerados, extremistas y sinverguenzas como ella, no se pueden dejar vivos.

               Si estas incitaciones al asesinato y al genocidio se publicaran en papel, habría escándalo nacional y los medios que las acogen caerían bajo el filo del Código Penal y la Ley de Seguridad Interior del Estado. Pero en Chile los comentarios online se consideran parte del difuso e inalcanzable planeta de las redes sociales sin Dios ni ley, vale decir, donde se puede escribir cualquier atrocidad y proferir impunemente las más feroces amenazas al amparo de la “libertad y el derecho a opinar”.
 
               Este supuesto santuario en que los vociferantes estarían inmunes es un mito, pues la Ley de Prensa que fija la responsabilidad de los directores de los medios de información abarca tanto a los medios escritos como a los electrónicos, cuando se refiere a “todo impreso, grabación sonora o producción audiovisual o electrónica realizados en el  país y destinados a la comercialización”. El requisito de la comercialización se cumple plenamente, ya que La Tercera Online y Emol, los sitios que divulgan esos “comentarios”, están plagados de publicidad pagada. El ministerio del Interior y los fiscales podrían denunciar a la justicia —y en realidad tendrían el deber de hacerlo— a los autores y a los responsables de tales medios. En España por ejemplo, en una sentencia ampliamente criticada por su exageración en el sentido contrario, la justicia acaba de condenar a pena de cárcel a una tuitera que hizo mofa del almirante Luis Carrero Blanco, asesinado por ETA en 1973, hace 44 años, cuando era jefe del gobierno del tirano Francisco Franco.
 
               Así como Míster Hyde es el lado oscuro del Dr. Jekyll, esos comentarios “consumidos” gratuitamente por más lectores que las ediciones impresas, dan salida al alma oculta de una parte de Chile, a los nostálgicos que echan de menos los asesinatos, las torturas, las desapariciones de la dictadura de Pinochet. “Sospechoso”, diría un cómico nacional, porque los dueños de los medios periodísticos que publican día a día esos comentarios en sus ediciones en línea saben muy bien que en lo inmediato y a largo plazo están atizando una carga de odio en las entrañas profundas de la sociedad chilena. Al parecer les interesa tener a mano esa carga... por si acaso.
 
Después de escuchar en el último cónclave de la UDI y en la proclamación de Sebastián Piñera, el “Ce-hache-í... Viva Chile...” seguido por el estribillo “¡Viva Chile y Pinochet!.. ¡Viva Chile y Pinochet!”, nada nos puede extrañar.

El monstruo goza de buena salud y afila los colmillos. Lo tenemos en casa. Ojo.

25 de enero de 2017

Sale a luz la triple clandestinidad vivida por Pablo Neruda en Italia


EL MOSTRADOR
25 de enero de 2017

por Eduardo Labarca


En su libro Pablo y Matilde en la patria del racimo, José Goñi acaba de revelar aspectos desconocidos de la vida rocambolesca que el fugitivo Pablo Neruda llevó en Italia a comienzo de los años 50 del siglo pasado. “Patria del racimo” bautizó el poeta a la región de Nápoles y la isla de Capri plagada de viñas, donde transcurren las escenas de este libro.

Hace 68 años, perseguido con saña por un rencoroso presidente Gabriel González Videla, Neruda salió de Chile por la cordillera tras doce meses de clandestinidad, una hazaña que inspiró la película Neruda de Pablo Larraín. En su libro, Goñi sigue al poeta fugitivo desde su espectacular reaparición en París, donde lo recibieron Picasso, Louis Aragon, Paul Éluard, Ilya Ehremburg y otros grandes artistas de aquel tiempo... Hay sin embargo una diferencia esencial entre ambas recreaciones. El Neruda de Larraín es un personaje de ficción en quien sus amigos sobrevivientes no reconocen al Pablo verdadero. En cambio, el Neruda de Goñi vibra con la carne y la sangre del poeta como fruto de una paciente investigación realizada en terreno por el autor cuando era embajador en Italia, y su compenetración con la época, los hechos, los personajes.

Con esta obra apasionante, Goñi, actual embajador de Chile en Suecia, se suma a la pléyade de escritores-diplomáticos de nuestro país inaugurada en el siglo XIX por Alberto Blest Gana, el padre de la novela chilena, quien fuera embajador en Washington, Londres, París y la Santa Sede. En el siglo XX, la lista estuvo encabezada por Gabriela Mistral, cónsul itinerante, y por el propio Neruda, cónsul sucesivamente en Ceilán, Batavia y Java; en Buenos Aires, Barcelona y Madrid; en París, a cargo de la inmigración de los exiliados españoles que él embarcó a Chile en el legendario Winnipeg; más tarde cónsul en México y finalmente embajador en París, nombrado por Salvador Allende. En esos mismos años, Allende designó embajador en Suecia al escritor Luis Enrique Délano, con la misión de propiciar el Premio Nobel que la Academia Sueca otorgó, como se esperaba, a Pablo Neruda. En la lista de los escritores-diplomáticos durante el gobierno allendista, figuran también el poeta Huberto Díaz Casanueva, embajador ante la ONU; el poeta Armando Uribe, embajador en China; Jorge Edwards frustrado encargado de negocios en Cuba; y agregados culturales como Fernando Alegría y Gonzalo Rojas...

El libro de José Goñi ha sido publicado por la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica bajo el género novela. ¿Novela? En realidad se trata de un libro de género híbrido, en el que se entrelazan tres líneas narrativas: a) En clave de ficción, pero una ficción apegada estrictamente a los hechos, documentos y testimonios, Goñi nos hace compartir la azarosa vida de Pablo y su amante Matilde en Italia. b) En clave de crónica, José Goñi nos describe sus propios pasos, el recorrido que emprendió en sus tiempos de embajador en Roma por los lugares en que Neruda había transitado cinco décadas antes. c) En clave poética, Goñi va intercalando fragmentos de Los versos del Capitán, el magnífico libro de amor a Matilde que el poeta iba escribiendo, citas que enriquecen la ficción y la crónica, iluminándolas.

El poeta había sido despojado de su cargo de senador como resultado del ensañamiento de González Videla, quien lanzó una furibunda persecución contra el Partido Comunista que le había dado sus votos. Se iniciaba la guerra fría, y el presidente chileno, eximio bailarín de samba a quien le gustaba que lo llamaran “Gabito”, estaba convencido de que la tercera guerra mundial estallaría de un momento a otro. Al reprimir a los comunistas, que en un conflicto se alinearían previsiblemente con la Unión Soviética, pretendía sumarse por adelantado al campo occidental que sería encabezado por Estados Unidos. En esas circunstancias, Neruda, cuyos pasos eran seguidos por tres pintorescos agentes chilenos de Investigaciones, arriba a Francia y luego a Italia, donde al poco tiempo viene a acompañarlo secretamente Matilde Urrutia.

Tanto en Francia como en Italia, los comunistas e intelectuales reciben a Pablo Neruda en gloria, mientras los grupos conservadores lo presentan como un agente del comunismo soviético, hasta el punto que los gobiernos de ambos países ordenarán sucesivamente su expulsión. En Italia, ayudado por sus amigos, el poeta se sume por segunda vez en la clandestinidad, pero finalmente es capturado en el sur por la policía italiana y enviado en tren hacia Roma para ser expulsado del país, pero... Uno de los capítulos más vibrantes del libro de Goñi describe el momento en que Pablo Neruda es recibido en la Estación de Termini, de la capital italiana, por una muchedumbre de intelectuales y ciudadanos que copan el espacio, rodean al poeta, paralizan los trenes e impiden a los agentes el cumplimiento de su misión. Ante la situación incontrolable, el ministro del Interior se ve obligado a suspender la expulsión y Neruda puede quedarse en Italia, aunque bajo el peligro de ser deportado en cualquier momento, lo que lo obliga a sumergirse.

En compañía de la actriz Patricia Rivadeneira, agregada cultural, el embajador Goñi, autor y personaje de su propio libro, siguió las huellas dejadas por Neruda en ese país, conversó con cada uno de los amigos sobrevivientes del poeta, recorrió las calles empedradas por donde caminara Neruda, estuvo en los hoteles y casas donde se alojó, los bares y restaurantes que frecuentaba.

José Goñi nos muestra a un Neruda que, clandestino en Chile y clandestino en Italia, vive una tercera clandestinidad, pues ha ocultado a su esposa, la argentina Delia del Carril, la Hormiga, quien se ha quedado en París, su amor secreto con Matilde Urrutia, a la que había conocido en México. Los recuerdos de los amigos entrevistados muestran a un Neruda sencillo y humano, diferente del “Buda” que nos ha pintado Alejandro Jodorowsky: un Pablo incapaz de aprender a nadar a pesar de los esfuerzos que hace Matilde para que flote entre las olas; un Neruda cocinero que compite acerca de las infinitas formas de preparar la cebolla; un Pablo con explosiones de mal genio hacia Matilde, que se excusa en El pozo, poema de dolorosa reconciliación:

No me temas / no caigas / en tu rencor de nuevo. / Sacude la palabra mía que vino a herirte / y déjala que vuele por la ventana abierta. / Ella volverá a herirme / sin que tú la dirijas / puesto que fue cargada con un instante duro / y ese instante será desarmado en mi pecho. / Sonríeme radiosa / si mi boca te hiere, / no soy un pastor dulce / como en los cuentos de hadas, / sino un buen leñador que comparte contigo / tierra, viento y espinas de los montes. / Ámame, tú, sonríeme, / ayúdame a ser bueno, / no te hieras en mí, que será inútil / no me hieras a mí porque te hieres.

En un fragmento de la crónica incorporada a su novela, José Goñi nos ofrece los detalles hasta ahora desconocidos del trascendental encuentro entre Pablo Neruda y Gabriela Mistral, en Nápoles, donde ella era cónsul de Chile. Aunque representante del gobierno de González Videla, que perseguía a Neruda, Gabriela solidarizaba públicamente con el poeta. Fulvia Trombadori, única testigo de la entrevista, relata los pormenores de esa reunión y lo que ese día se dijeron los dos poetas chilenos que marcaron el siglo.

Instalado con Matilde en la isla de Capri, Pablo Neruda pone término a Los versos del Capitán, pero dada la triple clandestinidad que vivía, el poemario se publica en forma anónima en solo 44 ejemplares en una imprenta de Nápoles. Cada ejemplar está destinado a uno de los buenos amigos que le guardan el secreto. En la lista figuran el poeta y novelista Salvatore Quasimodo, quien igual que Neruda recibirá el Premio Nobel; el pintor y notable escritor Carlo Levi; el gran pintor Renato Guttuso; el famoso cineasta Luchino Visconti; el escritor ruso Ilya Ehremburg; el poeta turco Nazim Hikmet; los comunistas legendarios Palmiro Togliatti y Pietro Ingrao; Giorgio Napolitano, futuro presidente de Italia. Diez años más tarde Neruda reconocerá la paternidad de aquellos versos...

Ese mismo año, 1952, la orden de detención contra Pablo Neruda queda en Chile sin efecto y el 12 de agosto el poeta es recibido en Santiago en un homenaje multitudinario en la Plaza Bulnes, frente al Palacio de La Moneda donde aún permanece el presidente González Videla. Los participantes agitan retratos de Neruda y de Salvador Allende, que se estrena como candidato a la presidencia en la elección que tendrá lugar tres semanas después. 
 

En 2002, medio siglo más tarde, el embajador José Goñi cumple una proeza que se describe detalladamente en el libro: consigue que en la misma imprenta de Nápoles, con los tipos originales y con máquinas antiguas que es preciso resucitar, y con tintas y papeles similares a los de aquellos 44 ejemplares, se lance una primorosa edición conmemorativa del cincuentenario de Los versos del Capitán.