6 de enero de 2012

"Carrera de postas" de María Inés Taulis Moreno

por Eduardo Labarca, en Santiago de Chile


¿Libro de memorias?, sí, pero no sólo… ¿De viajes?, también, pero ni tanto…

"Carrera de postas" es para leído y no para contado, quizás –aunque no fácil– para comentado.

¿Qué llevó a la sexagenaria con visos de septuagenaria María Inés Taulis Moreno, chilena pero más, a escribir este libro, su primero?

"Carrera de postas" nace en un encuentro, una cita madre-hijo, cita con Dauno Tótoro Taulis, que inaugura con la obra materna la colección memorialesca de su sello CEIBO ediciones, que es además CEIBO producciones, un ceibo con ambiciones…

De abuelas, bisabuelas, tatarabuelas propias todos podemos/pueden decir algo, pero María Inés Taulis es capaz de decir lo que otros no hemos/han dicho y de decirlo de modo tal que esa Virginie que en Burdeos ensarta en el mapamundi un dedo que cae en la silueta de Chile, ella, la tatarabuela materna que echa así su destino al azar se convierte en personaje de novela.

Es la novela de los orígenes de la familia y de la confusión que un día lleva a la autora a buscar en Grecia a sus parientes Taulis, para comprobar en la guía local de teléfonos, al pie del Partenón, que tal apellido allí no existe, pues Taulis es una localidad y comuna francesa –Francia de nuevo– situada en el departamento de los Pirineos Orientales, en la región franco-catalana de Languedoc-Rosellón.

Esa búsqueda de raíces familiares helénicas más parece un pretexto, pues el encuentro con Grecia es de claves profundas, con su mitología, su historia y sus ruinas, su filosofía y sobre todo con su poesía, de la mano de Homero, Ritsos, Kazantzakis, bajo la guía de viajeros eximios: Lord Byron, Durrell, Henry Miller...

El libro es la crónica de la vida misma de la autora, o mejor dicho, la historia de una mujer que cabalga saltando obstáculos entre dos siglos en un planeta que se le hace chico, historia que se convierte en novela por arte de una escritura límpida, medida, intensa. Los parientes, un marido que aparece y se esfuma; los hijos que llegan, rocas sólidas; las hermanas; las amigas y amigos; los compañeros: todos liberados del peso de la carne y los huesos se elevan, flotan, vuelan.

Los viajes de María Inés Taulis a lo largo y a lo hondo de Chile, iluminados por las voces de Neruda, Gabriela, Huidobro, bullen en un latido épico de victorias, reveses, alegrías, nostalgias, dolores individuales, colectivos. A partir de Chile la autora sale a correr tierras. Anda por España de la mano de García Lorca, recorre Italia con el Dante, Rusia con Tolstoi y la fenecida URSS con Lenin y con Gorki y echa anclas en México para llegar un día a Viena al encuentro de Klimt y avanzar Danubio adentro guiada por Claudio Magris, en un viaje inacabado, siempre por las venas de la poesía y la prosa y la pintura y la arquitectura y la música...

Inspirada/inspirados por los paisajes y los edificios, por los habitantes actuales y por los antiguos, ella/nosotros va/vamos recorriendo y descubriendo/redescubriendo, visitando/revisitando cada rincón, cada palacio, cada calle, cada iglesia, cada río, cada playa, cada ciudad, cada ser humano con ojos nuevos, en un libro cuyas páginas, en un ordenamiento de desorden como la vida misma, barajan el pasado, el presente y el futuro, lo personal y lo épico, lo familiar y lo multitudinario, lo micro y lo macro con muchos etcéteras.

"Carrera de postas" es, hay que decirlo, un libro delicado, discreto porque en un parpadeo elegante María Inés Taulis Moreno evita referirse a un golpe que cierto día le asestó el destino y de cuya superación este libro parece ser el broche definitivo. Discretamente también, al recordar a su madre, la luminosa actriz Inés Moreno, la autora sabe elegir las palabras. A diferencia de otros libros de memorias, no hay aquí odiosidades ni ajustes tardíos de cuentas, sino más bien conciliación, reconciliación, redondeo de esquinas, difuminación de aristas, entente pacífica de mano tendida y finalmente retorno: Chile.

¿Qué más se podría decir acerca de "Carrera de postas"? Lo que podríamos decir ya está dicho: es el libro mismo. Vale.