24 de junio de 2015

Las Cruces salva su patrimonio




El Líder de San Antonio, 4 de junio de 2015

por Eduardo Labarca, escritor
 
            El 29 de abril los habitantes de Las Cruces, en la provincia de San Antonio, despertamos con una noticia: dos barrios del pueblo –Vaticano y Quirinal– y el humedal de La Hoyada eran declarados Zona Típica por decreto del Ministerio de Educación. El Palacio Labbé, una joya arquitectónica colindante con mi casa pasó a ser Monumento Nacional.
            A comienzos del siglo pasado, en Las Cruces levantaron sus casonas de veraneo algunas familias copetudas, como sucedió en otros balnearios. Pero los “palacios” de Cartagena han sucumbido al abandono y los de otras playas son derribados para construir edificios de departamentos. En cambio, en Las Cruces siguen en pie decenas de casas diseñadas por destacados arquitectos de su tiempo. Desde la Playa de las Cadenas, la vista de bellas construcciones es impresionante.
            Hay magia en Las Cruces. En los años 20 del siglo pasado una pandilla de diez artistas llamados a dejar honda huella instaló aquí su centro de operaciones y decidió erigir en la Punta del Lacho la Torre de Los Diez, una especie de trampolín entre la tierra y el cielo. El arquitecto Josué Smith Solar trazó un plano para hacer de Las Cruces un pueblo circular y aunque el proyecto no prosperó, subsisten los nombres de calles que él proponía, como Lincoln, donde vive Nicanor Parra, y avenida Argentina, donde está mi casa. Dicen que en La Cruces descubrió su vocación san Alberto Hurtado.
            ¿Por qué Las Cruces ha resistido al empuje del tiempo? El pueblo da la espalda al camino y se vuelca hacia el mar. En la carretera no hay hoteles, restoranes, ni botillerías y muchos que van pasando siguen de largo. Hay otro factor. En Cartagena los veraneantes santiaguinos espantaron a los propietarios adinerados. En Las Cruces la emigración ha sido pausada, permitiendo a diversos artistas adquirir casas antiguas e incorporarse a la población local. Orgullo de los crucinos es la presencia del vecino Nicanor Parra, a quien ni el incendio de su primera casa, ni los fríos, ni sus cien años han logrado espantar de Las Cruces.
            La declaración de Zona Típica abre enormes expectativas pero también despierta inquietudes. Algunos comerciantes y vecinos temen los trámites que habrán de realizar ante el Consejo de Monumentos Nacionales para efectuar obras de construcción importantes. Sin embargo, a medida que pasan los días toma cuerpo un espíritu entusiasta, el sentimiento de que a este buque tenemos que subirnos todos y todas.