21 de junio de 2012

El abuelito Gabriel y su nietecita Camila



Por Eduardo Labarca


Las opiniones del historiador Gabriel Salazar sobre la crisis de los partidos y el auge de los movimientos sociales son interesantes y respetables, pero lo que molesta es el tonito paternalista y perdonavidas con que se refiere a Camila Vallejo:

“No es tonta y habla fluido, pero hoy cualquier cabro de secundaria habla fluido”… “ella es una de las tantas líderes que surgen en asambleas”…. “la diferencia es que ella aparece dirigiendo la FECH en un momento único de movilización estudiantil que despertó interés nacional”… “Además era linda, lo que la proyectó a nivel internacional, entonces el PC la proyectó al tiro”.

¿Tan fácil es la cosa? ¿Será que “cualquier cabro de secundaria” puede exponer los argumentos sobre la educación chilena que le hemos oído a Camila Vallejo? Si es “una de las tantas” en buena hora, ¿pero dónde están las demás con su misma garra de líder? ¿Será tan fácil conquistar a las turbulentas asambleas estudiantiles como ella lo ha logrado? Si Camila Vallejo “aparece dirigiendo”, ¿será por chiripa o porque ha sabido dirigir? ¿O es que se trepó al carro en marcha en “un momento único de movilización estudiantil” y tocó la flauta por casualidad como el burro de la fábula de Iriarte? ¿Qué inmenso poderío tiene el débil Partido Comunista chileno para proyectar mundialmente a una figura como Camila Vallejo? ¿Bastará con ser “linda”?

Salazar suma y sigue cuando afirma que con sus alabanzas a Fidel Castro y al Che Guevara, Camila Vallejo “muestra ingenuidad y que es demasiado joven”, porque “si fuera más madura, si hubiera leído más —ella es geógrafa no más—, conociera más la historia real sabría que… una democracia socialista no puede tener un caudillo por jefe por 40 años”. Además, sostiene que Camila Vallejo “si es suficientemente inteligente debe abandonar el partido”.

¡Acabáramos! El desmérito de Camila Vallejo consiste en que es “demasiado joven” y de inteligencia dudosa y en que es “geógrafa no más”, no historiadora. Ergo, ¿quién puede opinar con propiedad sobre política, partidos, movimientos sociales, Fidel Castro y tutti quanti? Sólo un septuagenario inteligente y experimentado y que además sea historiador. ¿Existe? ¡Sí! ¡Se llama Gabriel Salazar!

Sucede que quienes hemos pasado los 70 corremos el peligro de ir por el mundo predicando desde el olimpo de nuestra sabiduría. Cuando era rector de la Universidad Técnica del Estado, Santiago Labarca, tío mío, que en 1920 había presidido la FECH en circunstancias no menos transcendentales de las que le han tocado a Camila Vallejo, se refería a la dificultad que tenían los viejos para entender a los jóvenes y los jóvenes para entender a los viejos. Por eso mantenía las puertas de la rectoría abiertas a los estudiantes y se esforzaba por dialogar con ellos, lo que molestaba a algunos directores de escuelas habituados al autoritarismo.

A pesar de su juventud, Camila Vallejo y los demás dirigentes estudiantiles han sabido plantar cara con argumentos y sin complejos a tres ministros de educación y al propio Presidente de la República. Camila Vallejo es una figura pública y es normal que sus actuaciones, militancia y posturas políticas estén sujetas a escrutinio y polémica. Pero ha demostrado ser una persona responsable y talentosa, y es de suponer que la elección del partido político al que pertenece y su "fidelismo", nos gusten o no y que dicho sea de paso son compartidos por personas de diversas generaciones, sean fruto de una reflexión de su parte. Si no se está de acuerdo con las opiniones de Camila Vallejo, hay campo despejado para rebatirlas en su mérito y no con las palmaditas que se dan en la cabezaa una nietecita inexperta.

Analizando al Rey Lear de la obra de Shakespeare, Sigmund Freud concluía que al rechazar inicialmente a su hija Cordelia, el anciano monarca estaba rechazando la muerte. Los viejos debemos evitar la tentación de aferrarnos a la vida criticando a los jóvenes. Al contrario, la cercanía de los jóvenes y el respeto e interés que tengamos por sus opiniones son fuentes de vida verdadera.